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El atletismo aficionado cada día atrae a más gente de todas las edades dispuesta a hacer ejercicio ayudando a los demás. Cada fin de semana se celebran carreras populares en la Región de Murcia a beneficio de diferentes asociaciones y oenegés

Al sonido del pistoletazo cientos de manos se dirigen al pulsómetro de muñeca en el que cada corredor registra sus tiempos y pulsaciones. Cientos de zapatillas, como si de una estampida se tratara, se alejan de la línea de salida. Ha dado comienzo una de tantas carreras populares que se celebran en toda España cada fin de semana, muchas de ellas a beneficio de diferentes asociaciones que recaudan fondos para sus actividades al tiempo que dan a conocer sus actividades. El deporte del atletismo popular ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años, pasando de ser una práctica elitista a un deporte popular, cada vez más conocido entre personas de todas las edades. Se ha convertido en habitual la imagen de corredores entrenando en las calles de nuestras ciudades, como habitual es ver crecer cada año la participación en pruebas como la San Silvestre. Tan sólo unos pocos luchan por entrar en primer lugar a la meta y recibir premio en metálico o en especie. El resto corren y compiten contra sí mismos.

Para que estas carreras tengan visibilidad y consigan atraer al mayor número de participantes posible es necesario que se promocionen de forma eficaz y profesional. Andrés López, periodista que ha trabajado en la organización de las Carrera Solidaria de Bomberos Murcia -en 2014 se celebró su tercera edición-, a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer, explica cómo su trabajo consiste en la comunicación, centrado en aspectos como la organización de eventos de presentación, la elaboración de notas de prensa sobre la carrera, o la gestión de los perfiles oficiales en las redes sociales durante esos días -principalmente Twitter y Facebook-. En definitiva, su objetivo es que esta carrera sea cada vez más visible y conocida entre los murcianos. Andrés señala cómo una prueba de estas características, que aúna lo deportivo y la ayuda desinteresada encaja perfectamente en un grupo como el de los bomberos. “Somos un colectivo solidario por naturaleza y muy deportista”, indica Andrés para justificar cómo la idea de un compañero, Antonio Andreu, caló de inmediato entre ellos. Por ejemplo, en la edición de 2014, 180 corredores cruzaron la meta, cifra inferior a otras carreras populares, pero importante teniendo en cuenta la lluvia que la mañana en que se celebraba cayó en la ciudad de Murcia, restando participación -la estación meteorológica situada a pocos metros de la salida registró ese día 32.7 mm-.

Para las entidades benéficas como la asociación Vicente Ferrer la ayuda de gente como Andrés López es fundamental, pues tal y como cuenta Cristina Noguera, de la Delegación de la Fundación en la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia, los bomberos organizan la carrera teniendo la experiencia del año anterior y gestionándola de una manera muy eficaz y autónoma algo que la Fundación no podría por sí misma. Para Cristina el impacto de la carrera no hay que medirla desde el punto de vista únicamente económico, sino por su presencia en los medios de comunicación locales, ya que uno de los objetivos de la Fundación es que la sociedad española conozca el trabajo que se hace, y cómo se hace -además de la inscripción para correr con dorsal la carrera cuenta con una “fila 0” que permite aportaciones sin dorsal-. Así mismo, actos como éste permiten que nuevas colaboraciones surjan a partir de las carreras, y de otros eventos deportivos, puesto que la vinculación entre asociación y deporte no se limita sólo al atletismo. Según cuenta Cristina Noguera se han realizado iniciativas solidarias en actos de natación, ciclismo, fútbol, o pádel.

Los patrocinadores

Otra de las tareas a las que tiene que hacer frente un organizador de carreras es la búsqueda de patrocinadores, sin los que, como indica Andrés López, no podría organizarse una prueba como la Carrera de Bomberos. Sería imposible debido a la difícil situación económica, pero empresas que colaboran de forma habitual con la carreras populares mantienen el esfuerzo por ayudar aunque sea con la “bolsa del corredor”, regalo habitual para los participantes que consiguen acabar las pruebas, y que suele contener fruta, refrescos, camisetas, incluso una barrita energética. Esta bolsa del corredor viene a significar haber finalizado una prueba popular con éxito, con independencia del tiempo empleado -la bolsa es igual para todos los participantes-, aunque para corredores como Raúl, que lleva practicando el running unos siete meses, el objetivo no es la bolsa sino divertirse. Pese a no obsesionarse con los tiempos y las marcas realizadas sí reconoce que le motiva el hecho de comparar resultados y ver su progresión. “No lo veo como una competición”, señala Raúl, al tiempo que reconoce que es divertido correr junto a cientos de participantes. Pedro, otro corredor más experimentado con varias medias maratones a sus espaldas, coincide con Raúl en que superarse a uno mismo es una de las cosas más bonitas de participar en carreras populares, además del ambiente y compartir el rato con los amigos. Para Pedro no es determinante el carácter benéfico de una carrera a la hora de realizar la inscripción, pero valora que haya un aprovechamiento económico del evento para alguna asociación. Aunque considera que las carreras suelen estar bien organizadas cree que se les debería de dar mayor publicidad, sobre todo en centros escolares inculcando la práctica del atletismo desde edades tempranas. Es habitual que las carreras populares cuenten con pruebas de categoría para niños, que suelen celebrarse inmediatamente antes de las categorías absolutas o de adultos.

El entrenamiento

Pese a que el objetivo de estas carreras es pasarlo bien y la mayoría de los participantes hacen bueno el dicho de «lo importante es participar», otros no parecen entender igual el sentido de las pruebas y compiten en toda su amplitud. Son los corredores populares más auto exigentes, y que preparan a conciencia estas pruebas, como Pedro, que entrena desde 2006 de manera autodidacta, guiándose por sensaciones más que por estrictas tablas. Esta forma de entrenar tiene sus riesgos, como confirma Fulgencio Serrano, entrenador nacional de atletismo, y que nos explica cómo los corredores populares absorben más los mitos y tópicos del deporte, sometiéndose a riesgos por desconocimiento. El entrenamiento, lejos de ser una actividad sencilla y sin sacrificios, es un esfuerzo para el corredor, que requiere constancia y sobre todo tiempo. Raúl confiesa cómo para él, el entrenamiento comienza con una “pelea a muerte contra el sofá”, y que los treinta primeros minutos son los más duros -que incluyen el primer cuarto de hora de carrera-, “donde la mente te juega las peores pasadas”. El entrenamiento de un corredor popular requiere tiempo, en muchas ocasiones robado al descanso, o a la familia, y es quizá éste la principal herramienta de trabajo del corredor, ya que no es un deporte en el que haya que invertir mucho dinero en material o vestuario. El auge del atletismo popular también conlleva una cada vez mayor presencia en el mercado de material como zapatillas, textil, accesorios para llevar el teléfono o el mp3 mientras se corre, etc., que se encuentran al alcance de la mano de cualquier corredor.

El atletismo como deporte del gran público

A diferencia de otros países en los que el atletismo es el deporte nacional, que mueve afición y es foco de atención por parte de medios de comunicación y público, en España no lo es. Para Fulgencio Serrano esto se debe a cuatro razones: en primer lugar a las características propias de la disciplina, en segundo lugar a la tradición popular, y por último a la cultura física del espectador, y a la mala planificación basada en teorías caducas. Para Serrano los deportes que concitan más emoción son aquellos en los que “la posibilidad de victoria es del 50%”, y donde los sentimientos se polarizan en torno a dos oponentes. Sin embargo, el atletismo, para poder ser disfrutado en su plenitud requiere “formarse”, debido a la complejidad de sus disciplinas, muy “técnicas” – pértiga, vallas, marcha atlética, martillo, etc.- Aunque Serrano valora el creciente número de participantes en pruebas populares, no relaciona esto con éxitos deportivos en lo profesional. Para él no es cierto el dogma de que “para que haya élite tiene que haber base”. Para explicarlo pone el ejemplo del hockey femenino, donde España obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 basando su éxito “en la ciencia puntera y en la planificación, más que a la raquítica base de practicantes”. Por el contrario, Serrano, señala el esquí, que llena a rebosar de participantes las pistas españolas cada año, y cuyos resultados “son discretos a nivel internacional”.


La Fundación Vicente Ferrer trabaja desde hace 42 años en la India, comprometida con el proceso de transformación y desarrollo de una de las regiones más pobres, Andhra Pradesh. Vicente Ferrer fundó esta ONG con el compromiso de erradicar desigualdades y movilizar conciencias. Actualmente tiene presencia en España a través de ocho oficinas, tres tiendas solidarias, y casi una treintena de representantes. La Fundación se financia en un 88´5% a través de aportaciones privadas.
 

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